Guárdame, o! Dios: porque en ti he confiado.
2Dijiste, o! alma mía, a Jehová: Tú eres, Señor; mi bien no viene a ti:
3A los santos que están en la tierra, y a los fuertes, toda mi voluntad en ellos.
4Multiplicarán sus dolores de los que se apresuraren tras otro dios; no derramaré sus derramaduras de sangre, ni tomaré sus nombres en mis labios.
5Jehová la porción de mi parte, y de mi vaso: tú sustentarás mi suerte.
6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos: asimismo la heredad se hermoseó sobre mí.
7Bendeciré a Jehová, que me aconseja; aun en las noches me enseñan mis riñones.
8A Jehová he puesto delante de mí siempre: porque estando él a mi diestra, no seré conmovido.
9Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi gloria: también mi carne reposará segura.
10Porque no dejarás mi alma en el sepulcro: ni darás tu Santo para que vea corrupción.
11Hacerme has saber la senda de la vida, hartura de alegrías hay con tu rostro: deleites en tu diestra para siempre.