Y respondió Sofar Naamatita, y dijo:
2¿Las muchas palabras, no han de tener respuesta? ¿Y el hombre parlero será justificado?
3¿Tus mentiras harán callar los hombres? ¿y harás escarnio, y no habrá quien te avergüence?
4Tú dices: Mi manera de vivir es pura, y yo soy limpio delante de tus ojos.
5Mas, ¡oh quién diera que Dios hablara, y abriera sus labios contigo!
6Y que te declarara los secretos de la sabiduría: porque dos tantos mereces según la ley; y sabe que Dios te ha olvidado por tu iniquidad.
7¿Alcanzarás tú el rastro de Dios? ¿llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?
8Es más alto que los cielos, ¿qué harás? es más profundo que el infierno, ¿cómo le conocerás?
9Su medida es más larga que la tierra, y más ancha que la mar.
10Si cortare, o encerrare, o juntare, ¿quién le responderá?
11Porque el conoce a los hombres vanos: y ve la iniquidad, ¿y no entenderá?
12¶ El hombre vano se hará entendido, aunque nazca como el pollino del asno montés.
13Si tú preparares tu corazón, y extendieres a él tus manos:
14Si alguna iniquidad está en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que en tus habitaciones more maldad:
15Entonces levantarás tu rostro de mancha, y serás fuerte, y no temerás;
16Y olvidarás tu trabajo, y te acordarás de él, como de aguas que pasaron.
17Y en mitad de la siesta se levantará bonanza: resplandecerás, y serás como la mañana.
18Y confiarás, que habrá esperanza; y cabarás, y dormirás seguro.
19Y acostarte has, y no habrá quien te espante; y muchos te rogarán.
20Mas los ojos de los malos se consumirán, y no tendrán refugio; y su esperanza será dolor de alma.