Jehová, ¡cuánto se han multiplicado mis enemigos! muchos se levantan contra mí.
2Muchos dicen de mi alma: No hay para él salud en Dios. Selah.
3Mas tú, Jehová, eres escudo por mí: mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
4Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. Selah.
5Yo me acosté, y dormí, y desperté: porque Jehová me sustentaba.
6No temeré de diez millares de pueblo, que pusieren cerco sobre mí.
7Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: porque tú heriste a todos mis enemigos en la quijada: los dientes de los malos quebrantaste.
8De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. Selah.