Escucha, o! Jehová, mis palabras: entiende mi meditación.
2Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío, y Dios mío, porque a ti oraré.
3Jehová, de mañana oirás mi voz: de mañana me presentaré a ti, y esperaré.
4Porque tú no eres Dios que quieres la maldad; el malo no habitará junto a ti.
5No estarán los insensatos delante de tus ojos: a todos los que obran iniquidad, aborreciste.
6Destruirás a los que hablan mentira: al varón de sangres y de engaño abominará Jehová.
7Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: adoraré al santo templo tuyo con tu temor.
8Jehová, guíame en tu justicia a causa de mis enemigos: endereza delante de mí tu camino.
9Porque no hay en su boca rectitud: sus entrañas son pravedades: sepulcro abierto su garganta, con su lengua lisonjearán.
10Asuélales, o! Dios, caigan de sus consejos: por la multitud de sus rebeliones échales, porque se rebelaron contra ti.
11Y alegrarse han todos los que esperan en ti; para siempre se regocijarán, y cubrirles has, y alegrarse han en ti los que aman tu nombre.
12Porque tú bendecirás al justo, o! Jehová; como de un pavés le cercarás de benevolencia.