La sabiduría edificó su casa; labró sus siete columnas:
2Mató a su víctima, templó su vino, y puso su mesa.
3Envió sus criadas, clamó sobre lo más alto de la ciudad:
4Cualquiera simple, venga acá. A los faltos de entendimiento dijo:
5Veníd, coméd mi pan; y bebéd del vino que yo he templado.
6Dejád las simplezas, y vivíd; y andád por el camino de la inteligencia.
7El que castiga al burlador, afrenta toma para sí; y el que reprende al impío, su mancha.
8No castigues al burlador, porque no te aborrezca: castiga al sabio, y amarte ha.
9Da instrucción al sabio, y será más sabio: enseña al justo, y añadirá enseñamiento.
10El temor de Jehová es el principio de la sabiduría; y la ciencia de los santos es inteligencia.
11Porque por mí se aumentarán tus días; y años de vida se te añadirán.
12Si fueres sabio, para ti lo serás; mas si fueres burlador, tú solo pagarás.
13¶ La mujer insensata es alborotadora, es simple, y no sabe nada:
14Asiéntase sobre una silla a la puerta de su casa, en lo alto de la ciudad;
15Para llamar a los que pasan por el camino: que van por sus caminos derechos:
16Cualquiera simple, venga acá. A los faltos de entendimiento, dijo:
17Las aguas hurtadas son dulces; y el pan encubierto es suave.
18Y no saben, que allí están los muertos; y sus convidados están en los profundos de la sepultura.