Bendeciré a Jehová en todo tiempo; siempre será su alabanza en mi boca.
2En Jehová se alabará mi alma; oirán los mansos, y alegrarse han.
3Engrandecéd a Jehová, conmigo; y ensalcemos su nombre a una.
4Busqué a Jehová, y él me oyó; y de todos mis miedos me libró.
5Miraron a él, y fueron alumbrados; y sus rostros no se avergonzaron.
6Este pobre llamó, y Jehová le oyó, y de todas sus angustias le escapó.
7El ángel de Jehová asienta campo en derredor de los que le temen, y los defiende.
8Gustád, y ved que es bueno Jehová; dichoso el varón que confiará en él.
9Teméd a Jehová sus santos; porque no hay falta para los que le temen.
10Los leoncillos empobrecieron, y tuvieron hambre; y los que buscan a Jehová, no tendrán falta de ningún bien.
11Veníd, hijos, oídme; temor de Jehová os enseñaré.
12¿Quién es el varón que desea vida, qué codicia días para ver bien?
13Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.
14Apártate del mal, y haz el bien; inquiere la paz, y síguela.
15Los ojos de Jehová están sobre los justos; y sus oídos al clamor de ellos.
16La ira de Jehová contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17Clamaron, y Jehová los oyó: y de todas sus angustias los escapó.
18Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón: y a los molidos de espíritu salvará.
19Muchos son los males del justo: y de todos ellos le escapará Jehová.
20Guardando todos sus huesos; uno de ellos no será quebrantado.
21Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.
22Redime Jehová la vida de sus siervos; y no serán asolados todos los que en él confían.