Rebosa mi corazón palabra buena: yo digo en mis obras del rey: mi lengua será como una pluma de escribano que escribe apriesa.
Te hermoseaste más que los hijos de los hombres: la gracia se derramó en tus labios; por tanto te ha bendecido Dios para siempre.
Cíñete tu espada sobre el muslo, o! Valiente, con tu gloria y con tu hermosura.
Y con tu hermosura sé prosperado: cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia: y tu diestra te enseñará terribilidades.
Tus saetas agudas, con que caerán pueblos debajo de ti; en el corazón de los enemigos del rey.
Tu trono, o! Dios, eterno y para siempre: vara de justicia la vara de tu reino.
Amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por tanto te ungió Dios, tu Dios, con aceite de gozo más que a tus compañeros.
Almizcle, y sándalos, y ámbar son todos tus vestidos, desde los palacios de marfil, donde te alegraron.
¶ Hijas de reyes entre tus ilustres: está la reina a tu diestra con corona de Ofir.
Oye, hija, y mira, e inclina tu oído: y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre.
Y deseará el rey tu hermosura: porque él es tu Señor, e inclínate a él.
Y la hija de Tiro con presente suplicará tu favor: todos los ricos del pueblo.
Toda ilustre es la hija del rey de dentro: de engastes de oro es su vestido.
Con vestidos bordados será llevada al rey, vírgenes en pos de ella: sus compañeras serán traídas a ti.
Serán traídas con alegrías y gozo: entrarán en el palacio del rey.
En lugar de tus padres serán tus hijos: hacerles has príncipes en toda la tierra.
Haré memoria de tu nombre en toda generación y generación: por lo cual pueblos te alabarán eternalmente y para siempre.